jueves, 17 de noviembre de 2011

La Desilusión

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Permanecer impasible ante las futuras perspectivas positivas es una de mi defensas más usadas.
Cada cual puede verlo como quiera pero, desde los años en que la enfermedad de mi madre me superó, fue la única forma de no hundirme una y otra vez.
Saber que nada va a cambiar de momento, o que si cambia será una buena nueva,pero que si no cambia no te habrá cogido desprevenida y débil es mi estrategia.
Sí, ya lo sé, es una forma de vivir algo cobarde. Pero eso es lo que me ha ayudado a no volverme loca en muchos momentos de crisis enorme.

¿Qué he perdido en el camino?. La valentía de la juventud, el no tener nada que perder, la sensación maravillosa que si veía tal imagen, tal número, si pasaba cualquier circunstancia concreta era un buen augurio. He perdido la Ilusión.
Supongo que este es el resumen de una vieja conservadora y cascarrabias, ja,ja.

La vida te va moldeando. Me he convertido es lo que juré año tras año que no sería. Pero esa lucha sin cuartel, ese nadar contracorriente me destrozó. Y un buen día dije:" está bien, habeis ganado, seré una burguesa aburrida, desilusionada y malhumorada"..
Cuando escribo esto apenas sé que es lo que me ha hecho cambiar en concreto. Supongo que nada y todo.
Bueno para ser sincera, esa última decisión tan valiente del 12 de marzo de 2009 fue la gota que colmó el vaso.

He pasado mi vida pensando que algún tipo de maldición me acompañaba y que me había portado muy mal con mis padres. Ahora, con unos cuantos años sobre mis espaldas, lo veo todo como debí verlo en mi juventud.
Ninguna maldición ha marcado mi vida. Muy al contrario alguien me protege desde hace años. En cuanto a mis padres, no he sido ni más ni menos que una hija más. Luché todo lo que pude e hice y fuí improvisando en una enfermedad como el cancer en un caso, y el alzheimer en el otro.
Por otro lado, también a ellos los he humanizado. ¡Tantos años de culpabilidad !. Nada de lo que hiciese parecía suficiente para unos padres cercanos a los dioses. Ahora sé que fueron buenos padres y que nos cuidaron y quisieron muchísimo pero que eran humanos y cometian errores.

Y ahora que parezco estar en paz conmigo mismo, no me siento mejor. La vida es extraña, dicen que si dejas de desear algo acabas consiguiendolo. Creo que eso es lo que me ha pasado a mí.

Pero en el otro extremo está mi dulce Esther. Ella es joven, arrebatadora, guapa. El mundo se arrodilla a sus pies. Y además es buena. No se ha dejado vencer y lo ha conseguido.
En ella veo lo que fuí y quizá ya no vuelva a ser. Pero yo no soy importante ahora. Solo ella brilla con luz propia. Sé que todo va a salir bien. Sé que pronto viajará. Y sé que todo se lo merece porque la gente como ella no tiene miedo a la vida.
Hoy quiero darte las gracias por existir. Tus padres deben de estar muy contentos. Espero que sepan la suerte que tienen.

sábado, 14 de mayo de 2011

Nacimiento

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Hoy volvíamos de ver a nuestros amigos Mercedes y Rafael escuchando a Benjamín Biolay. Y pensé que el destino es extraño. Conozco a un niño precioso que es mi vecino. Nació poco después de mi último aborto pero yo aún no le conocía y sin embargo soñaba con un niño parecidísimo a él.
Ya tiene dos años y hace unos días me entero que su madre, que es una chica encantadora, trabaja en el centro de Alzheimer donde mi madre estuvo ingresada hasta que murió. Y la conocía.

Y pienso, en mi viaje de vuelta a casa, que todo tiene un por qué y que mi madre me ha enviado a este niño tan especial para que me alegre la vida al verlo. Y luego pienso que tal vez tendrá planes para el futuro y que tal vez sea el hombre de la vida de mi hija.
En mis pensamientos, susurrada por la dulce voz del cantautor francés, pienso en que mi hija puede estar naciendo hoy, en ese momento.
Hoy, 14 de mayo de 2011, tal vez haya nacido mi hija.

Tal vez todo sea un sueño, una coincidencia. Tal vez ese niño rubio con el que soñaba solo fuera fruto de algún anuncio. Tal vez el pueblo es pequeño y sea factible que yo haya conocido a Eva, la madre de Juan. Tal vez es solo casual que ella se haya venido a vivir a mi mismo bloque. Y sea irremediable que yo me haya fijado en un niño tan excepcional como Juan.

Tal vez yo no tenga una hija sino un hijo, tal vez, tal vez, tal vez.

Hay tantas incógnitas en nuestras vidas que tan especiales nos parecen, y que solo son un punto diminuto en este inmenso mundo.

Sin embargo yo rezo, yo que no visito apenas las iglesias rezo. Rezo por tener a mis padres siempre en mi corazón, por seguir apreciando la vida como hasta ahora a pesar de las pérdidas sufridas. Y también rezo por todos esos niños que están solos, perdidos, sin amor en sus vidas. Pero sobre todo doy gracias a Dios por todo el amor que he recibido de mis padres, a los que ni la muerte ha podido alejar de mí.

Y creo que dentro de tantos tal vez, exista la posibilidad de que mi hija, esa que llegará a mi en el futuro, haya nacido hoy. ¿Quién sabe?. Alguien lo sabe pero no nos lo dirá para no romper el misterio de nuestras pequeñas, insignificantes y complicadas vidas.

martes, 3 de mayo de 2011

Il mio figlio

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Hace unos días, justo el 1 de mayo, comencé a reunir el expediente que me acercará un poco más a mi futur@ hij@. El 19 de abril, conocí a Esther en un grupo de amigas de la red. El día 20 ella me llamó y abrió una puerta, una esperanza casi perdida, un camino que me parecía de tan lejano, imposible.
Esther ha sido no un soplo sino todo un huracán de buenas nuevas. A diferencia de la mayoría se ha volcado completamente en mi proyecto y me ha ayudado hasta el infinito.

Cuando pasen muchos años y mi hij@ crezca junto a nosotros, recordaré con alegría ese día 20 de abril en que hablé por primera vez con mi amiga Esther. Y estaré profundamente agradecida hasta el fin de mis días.
Amiga mía, probablemente nunca pueda agradecerte lo suficiente este gesto desinteresado y generoso que has tenido conmigo, una desconocida.

Como he dicho anteriormente no tengo muchos amigos y me cuesta hacer nuevos. Esta vez ha sido fácil porque Esther es un sol reluciente que no puedes evitar querer. Y hoy, puedo decir que no sólo tengo grandes y nuevas esperanzas, también tengo una nueva amiga.
Y lo más curioso es que aún no he conocido a Esther...personalmente...aunque no me ha hecho falta para saber que es una bella persona.

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