PACA, la mayor. Todo un carácter, es muy cariñosa pero no le gusta pedirlo, le gusta hacerse de rogar. Pero en cuanto ve el cepillo se te tira para que se lo pases una y mil veces. Le encanta morder los dedos de los pies cuando llevas sandalias y es muy limpia. Se tira de las uñas con los dientes hasta que relucen.
Tiene 13 años pero está tan bien y es muy gorda y perezosa y cuando la ves corriendo con sus patas tan finas y su rechoncho cuerpo te hace mucha gracia.
Al principio vivía con Nina a la que adoraba y le echaba la patita por encima y la lavaba entera. Pero la pequeña NINA murió y llegaron otras gatas.
LEONCITA vivía como una gata salvaje junto a sus tres hermanas en la casa de al lado de la nuestra. Cuando nos fuimos a vivir allí con Paca y Nina, a estas no les hizo ninguna gracia que esas salvajes entraran y les pegaran y les robaran la comida.
Yo intentaba amansarlas desde el principio pero costaba ganar su confianza.
Como no parecía que quisieran irse decidí tener paciencia y hacerlas mis gatas. Una de ellas se fue y Leoncita se quedó con Negri y Fantasmita.
NEGRI era una bolita de algodón negro, con un pelo suave y espeso y sumamente cariñosa. FANTAS y Leon eran mas ariscas.
La pobre Negri murió cuando decidimos castrarlas porque se ponían todas en celo a la vez y había multitud de gatitos pequeños por todos lados.
Tardamos mucho en decidirnos a operar a las demás después de tan terrible experiencia. Por entonces ya se había quedado una hija de esta allí: ACEITUNITA
Esta ultima fue la primera que murió de leucemia felina. Después comprendimos que tal vez su madre también la tenía y por eso se murió al poco de operarla.
Con el tiempo apareció una gata blanca muy llorona pero yo ya no estaba para mas huéspedes y la echaba a pesar de sus súplicas.
Un día vino una señora preguntando por ella y me pidió que la cuidara hasta dentro de un mes que volvería ella.
Al mes volvió y le llevé la gata y al verla me dijo sorprendida:" ay, si ésta no es".
Y así fue como BLANQUITA se quedó en casa embarazada ya, por cierto.
Fue un invierno en el que el número de gatitos pequeños llegaría a mas de 20 y Pepe empezó a ponerse nervioso. Yo no cabía de gozo. ¿Ay algo mas bonito que un montón de gatitos pequeños jugando juntos?.
Poco a poco los regalamos todos y fuimos operando a las gatas una a una.
Mientras Paca tuvo a UÑITAS, un gato atigrado precioso, el único macho que se quedó, debidamente castrado, claro está.
Fantas fue la siguiente víctima de la leucemia y Uñitas murió misteriosamente de un día para otro sin un rasguño, ni un golpe, ni sangre, ni síntomas de envenenamiento. Parecía dormido pero estaba muerto.
Y ahora, después de tantos años quedan las tres mas viejas Paca, Leon y Blanca...junto a la pequeña MANCHITAS.
Es la mas traviesa, la mas lista, la mas cazadora (llegó a coger dos ratas de las grandes) y eso que ella es una mini-gata, tan pequeña como un cachorro, pero con mucho genio.
Blanquita por el contrario es toda dulzura y ronroneos y cariños con cualquier ser humano que se le acerque excepto con Leoncita a la que odia profundamente.
Eso me obliga a tenerlas siempre separadas. Leon por un lado, y las otras tres por otro.
Manchitas estuvo perdida tres meses pues se escapó con el celo y la creímos muerta pero volvió. Ahora la queremos operar aunque nos da algo de pena pues es tan salvaje e independiente. Aunque no quiero que pueda coger leucemia por contagio con algún novio que se eche.
Y esa es la historia de mis compañeras felinas porque en realidad no soy su ama, mas bien ellas son mis dueñas.






